sábado, 6 de julio de 2013

Democracia Formal Municipal.
(La Representación Uninominal y la Separación de Poderes en la Política Municipal).


¿Quién no va a querer un Ayuntamiento democrático?
¿Quién no desea la Democracia como forma de gobierno para su pueblo y su Ayuntamiento?
¿Quién no quiere reglas de juego democráticas para elegir y gestionar el Ayuntamiento de su ciudad?
¿Se imaginan poder elegir al Alcalde de su ciudad,  de entre varios candidatos presentados en candidaturas ellos solos, sin concejales, sin listas, a doble vuelta y por mayoría de todos los electores de su ciudad o pueblo?.
¿Se imaginan poder elegir, por separado del Alcalde,  a todos los concejales del Ayuntamiento, por distritos, en candidaturas de un concejal por distrito, a doble vuelta y por mayoría de los electores de ese distrito?.
¿Se imaginan un Ayuntamiento con un poder Ejecutivo claro, el Alcalde, y un poder de Representación y Control, el Pleno,  en el que los Concejales representan a sus respectivos distritos electorales y a sus vecinos?.
De esta manera, el  Alcalde tendría a su favor la mayoría de todos los electores,  para gobernar y dirigir la gestión administrativa y política del Ayuntamiento.
El Pleno del Ayuntamiento tendría la importantísima  función como órgano de  Control Plenario, y  de Representación distrital.  Los Concejales de Distrito tendrían a su favor a la mayoría de los electores de cada barrio para ser representados.
El Alcalde no habría sido elegido por los concejales de la mayoría, por lo tanto no tendría  garantizada la impunidad, no tendría un cortafuegos en la mayoría de concejales puestos previamente  por él en las listas del partido. Ahí, en ese escollo,  tendríamos una garantía de control político a favor de los ciudadanos.
Los concejales que componen el Pleno no forman parte de listas, no están obligados a votar por disciplina de voto ni por mandato imperativo de partido.  Los Concejales de Distrito se deben a sus electores, a su barrio, y estarán concernidos  y obligados por lo prometido a sus votantes en la campaña electoral, en virtud de lo cual fueron elegidos. 
Los Concejales de Distrito, ó también llamados de Barrio, tendrán toda la autoridad política necesaria para su noble función democrática, por ello tendrán acceso a toda clase de documentación, que les será facilitada al instante de pedirla, tendrán la más absoluta libertad de movimiento en todas las dependencias y negociados municipales,  dispondrán de despachos. Las minorías tendrán garantizado ser mayoría en las comisiones de control…
Dos poderes que se vigilan el uno al otro, dos poderes que se miran con verdadero recelo, dos poderes constituidos por los ciudadanos, dos poderes que tienen que rendir cuentas a sus electores, y que, tienen que rendirse cuentas entre si; todo lo contrario de lo que ocurre ahora, donde quien tiene el poder de la Alcaldía, lo tiene todo… hace y deshace a su antojo, quita y pone de aquí y de allá, siempre tiene la mayoría del Pleno a su favor, no tiene nunca quien le controle eficazmente porque las minorías siempre están maniatadas por leyes y reglamentos antidemocráticos. Las comisiones de control son suyas siempre, prohíben a los funcionarios dar información a las minorías, contratan a dedo, crean plazas para amigos y conocidos, otorgan contratas de obras y servicios a dedo…
A estas alturas ya se habrán dado cuenta de que todo este formidable entramado democrático  implica un cambio notable en:
1º.- La Ley Electoral
2.º.-La Ley de Bases de Régimen Local
3º.- El Reglamento de Régimen interno de los Ayuntamientos.
Estamos hablando de  LA DEMOCRACIA  en tal que Separación de Poderes, que es la  capacidad para elegir por separado a quien nos ha de gobernar (El Alcalde) y capacidad para elegir también por separado a quién nos ha de representar (Los Concejales de Distrito).
Ahora en el Ayuntamiento  hay un solo  poder, absoluto, el del Alcalde, el de la mayoría. Los concejales de las minorías son convidados de piedra, pareciera que están de prestado, que no forman parte de la legalidad… solo tienen “derecho al pataleo”, se les trata con desprecio, se les niegan información, se les escamotean medios… solo representan a unas siglas, si de verdad se les considerara representantes de los ciudadanos, de los contribuyentes,  de los barrios y distritos, entonces, tendrían la consideración de respetables,  de  autoridades merecedoras de tal consideración institucional en función de su cargo.
La Democracia Municipal está por llegar. Tenemos que unir fuerzas para convencer con la fuerza de la razón de que es posible la DEMOCRACIA FORMAL MUNICIPAL.
Sin Democracia Municipal no hay progreso, porque no hay separación de poderes y porque no hay representación de los ciudadanos en el Ayuntamiento.

Vicente Carreño Carlos
Totana, 5 de Marzo de 2.013

jueves, 30 de mayo de 2013

Manifiesto del Foro

                                                                         

Existe una alegoría de la ciudadanía española actual, según la cual los españoles somos como la langosta que va a ser cocinada. Esta debe ser cocida pero debe hacerse estando viva, a fuego lento, para que sepa mejor. Ninguna langosta aguantaría que la metieran en una cacerola con el agua hirviendo; saltaría sin más. Pero hete aquí que no es el caso de la langosta cocida: ella está cómoda en un agua que se va volviendo cada vez más tibia pero que aún no escalda; dicha tibieza adormece al bicho que, cuando quiere reaccionar, ya es demasiado tarde, pues el agua ha alcanzado la temperatura idónea y acaba con su vida.
Moraleja: amodorrada por la cantinela constante de los poderes (“hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, “esto lo arreglamos con el esfuerzo de todos”, “si no hacemos estos recortes, no saldremos de la crisis”, “solo es posible salir con austeridad”…), parece que la ciudadanía española actuara como la langosta, metiéndose por propia voluntad en una olla en la que va a correr la misma suerte, e.e., servir de mercancía-vianda a los mercados y de coartada a la falsa democracia del Estado de Partidos.
Pero a veces la langosta reacciona a tiempo y, a pesar del miedo y los obstáculos, salta fuera de la cazuela. Como el prisionero de la caverna platónica que gira su cabeza hacia la luz. Ambos han despertado. Quizá pueda decirse de este foro, en primer lugar, que lo componen personas que también “han despertado”.
Analogías aparte, la realidad es que unos cuantos totaner@s, queriendo conservar nuestra individualidad y por tanto nuestra independencia y libertad de ideas, hemos decidido, a tenor de las circunstancias que a continuación recordaremos, crear un grupo de reflexión y de trabajo, una plataforma ciudadana local para estudiar cómo podemos intervenir para cambiar nuestro entorno, empezando por el más inmediato (el pueblo, la comarca), porque, como sabemos, también la indiferencia es culpable.
Somos personas con sensibilidades políticas diferentes, pero esto no constituye un obstáculo para la consistencia de este grupo, sino que por el contrario es uno de sus más preciados valores, sobre todo por el enriquecimiento de nuestra propia cultura, por las enormes posibilidades de acercamiento a que el debate puede conducirnos, principalmente cuando abandonamos la costumbre de crear “etiquetas ideológicas” y principios tabúes. En esa línea queremos manifestar que hay mucho en lo que estamos de acuerdo.
 Lo que tratamos de promover son unas estructuras para la convivencia de ciudadanos libres, establecer unas reglas para conformar unos “mínimos” para relacionarnos, siempre fruto de los acuerdos emanados de unas mayorías, elegidas por la ciudadanos mediante unos sistemas auténticamente representativos que ostenten una auténtica legitimidad (legal y moral) para legislar sobre los asuntos públicos que, no nos olvidemos, nos conciernen y vinculan a todos. Porque aunque nuestros actuales gobernantes, a todos los niveles (estatal, regional, local, europeo), hayan sido “votados” por mayorías significativas, nadie podrá contradecirnos en el hecho de que estas personas no las hemos “nominado” nosotros, su designación ha sido fruto de un sistema jerarquizado de grupos de presión conformados en el actual sistema de partidos políticos, en los que rige la voluntad de unos pocos y a los que los demás se pliegan, por propia conveniencia, si quieren estar dentro de esa casta de privilegiados que se benefician del propio sistema creado por ellos y para ellos.
No tenemos la intención de constituir ningún ente con el objeto de concurrir a unas elecciones, con independencia de que todos nosotros tengamos libertad para presentarnos con quienes queramos ante posibles convocatorias electorales,  apoyar a grupos que se puedan presentar a las mismas o proponer la abstención electoral activa para deslegitimar el sistema,  sin que esto incapacite a quien tome esa decisión para continuar perteneciendo a este Foro.
Teniendo en cuenta los tremendos recortes presupuestarios en sanidad, servicios sociales, dependencia y educación; la situación de asfixia financiera y social de las PYMES, autónomos y trabajadores; que los ciudadanos tengan que pagar el fiasco en la gestión de bancos y cajas de ahorros, mientras estas entidades continúan  con los desahucios, incluso en el caso de que los mismos recaigan sobre la vivienda habitual, sin que las medidas aprobadas  por el Gobierno, haciendo seguidismo de los intereses de la banca, sirvan para dar una respuesta real al problema; que se deje fuera de la sanidad pública a los inmigrantes irregulares cuando, paradójicamente, se oferta la residencia para extranjeros a cambio de adquisición de viviendas de precio igual o superior a los 160.000 euros, lo que constituye, sin duda, una medida, otra más, claramente discriminatoria; la aprobación de reformas de carácter regresivo en nuestro sistema de pensiones; la amnistía fiscal promulgada por el gobierno para los defraudadores; los recortes salariales a los trabajadores; los seis millones de parados; la proliferación de escándalos de corrupción que salpican a políticos e instituciones públicas, empresarios y mundo financiero; y un largo etcétera, pensamos que ha llegado el momento de actuar.
    Es el momento de reivindicar unas condiciones de vida y trabajo dignas para todas las personas, la ética como sostén y fuente de inspiración para el actuar público, que la mayoría de los ciudadanos no tengan que sufrir las consecuencias de una crisis a la que nos han llevado un grupo de desalmados, ante la pasividad absoluta de las instituciones del Estado, que han incumplido muchas de sus funciones, entre ellas la supervisión efectiva del sector financiero; es el momento de rechazar un sistema económico que no busca otra cosa que el crecimiento y el beneficio desaforados y sin límites, en lugar de poner la economía al servicio de las personas, del bien común, es decir, convertir a las personas en el fin y no en un mero medio más supeditado a la producción y al capital.

Por todo ello, manifestamos lo siguiente: 


  •  Abogamos por una democracia real: Una  Democracia Formal y Participativa con cauces  para que los ciudadanos  puedan estar representados en la Nación y en el Estado, y puedan acceder, realmente, a las decisiones que le competen, empezando por el propio municipio. Entendemos que para ello se necesita una nueva fórmula electoral que procure la efectiva recuperación del poder político por parte de los ciudadanos, basado en la Separación de poderes en origen y en la Representación Uninominal, porque en democracia la soberanía es popular pero en España no hay tal cosa, no hay Separación de Poderes y no hay representación de la Sociedad Civil. Los ciudadanos no tienen Libertad Política para poder elegir y deponer a sus representantes.
  •  Consecuentemente, renegamos del sistema partidocrático, según el cual, una élite política y económica es la soberana de facto. Independientemente del tipo de gobierno que imaginemos como ideal, reclamamos como necesarios mecanismos para evitar la concentración de poder que tienen los partidos políticos y para evitar también la intromisión de los intereses privados económicos en la esfera del bien común.
  •  Precisamente, en lo económico y dentro de la tremenda situación actual de crisis que vivimos, es imposible una verdadera democracia real si en ésta no va implícita la inquebrantable y firme tarea de acabar con los abusos y las injusticias sociales provocadas por una parte del sistema económico actual, que más que estar al servicio de empresas y familias, está ahogándolos cada día más, regulando para ello las leyes necesarias para dar total prioridad a la defensa de todas las personas frente a los intereses económicos particulares y anónimos de pocas personas; ¿cómo se puede vivir ante la enorme contradicción que supone el poseer el derecho al voto careciendo al mismo tiempo del imprescindible derecho a una vida digna y suficientemente dotada?, ¿de qué manera se puede sostener un sistema democrático si no es capaz de crear y luego cumplir las leyes necesarias para que las únicas diferencias económicas y sociales nazcan del principio de igualdad de oportunidades, e inclusive así, sean mínimas? Queremos que se dé a toda persona, a todo miembro de la comunidad política, por el hecho de serlo, la manera de ganarse con su trabajo una vida humana, justa y digna. Y es que sin emancipación económica no puede existir la democracia real.
  •  Tomando como referente la idea de desobediencia civil por motivos de conciencia, entendemos que a veces es necesario plantar cara a la injusticia, aunque esta venga revestida de legalidad (que no de legitimidad). Por eso simpatizamos con iniciativas  como la reclamación de cambio de la Ley electoral para establecer un sistema representativo de la Sociedad Civil y la Separación de Poderes, por citar algunas de las más conocidas.
  •  Aunque queremos tener los pies en la tierra y apostar por acciones concretas y cercanas, nuestro horizonte es el ideal de que, efectivamente, otro mundo es posible. Porque la utopía es un imperativo moral de nuestra conciencia. Si bien esto exige coherencia, autocrítica: no podemos pretender cambiar nuestro entorno si antes nosotros no cambiamos nuestros hábitos. La pregunta que hay que hacerse es: ¿en qué medida contribuyo con mi estilo de vida al sostenimiento del “sistema”? Se trata de cambiar el estilo de vida siguiendo el lema de pensar globalmente y actuar localmente.
  •  Comprendemos que este horizonte utópico comienza, efectivamente, poridear urgentemente acciones paliativas del desastre social que vemos a nuestro alrededor y que nosotros mismos padecemos, ya que el estado del “medioestar” se vende a precio de saldo para pagar la deuda. Banco de alimentos, cargo a las cuentas municipales de los gastos básicos de las familias en grave situación económica, fondo solidario para personas que no poseen tarjeta sanitaria, huertos verdes comunitarios, economía de trueque y/o sin dinero, grupos de crecimiento personal, relaciones humanas horizontales, sin jerarquías, igualdad real hombre y mujer, banca ética, ciudades “lentas”…
  •  Buscamos la complicidad y la participación de todo el que quiera sumar fuerzas, ciudadanos u organizaciones civiles. Porque los intereses comunes al final confluyen. Porque lo que le interesa al Poder es la desunión y la desinformación del pueblo. Por eso también pensamos que es muy útil darle publicidad a nuestras ideas y acciones, las nuestras y las de otros grupos afines. Así como denunciar la mentira, la corrupción y la demagogia.



No somos tan ingenuos como para pensar que los actuales “poderes” van a renunciar a su privilegiada situación sin hacer nada. Lógicamente utilizarán todos los instrumentos que ellos mismos han creado para combatir cualquier intento de modificar el “statu quo”, pero sólo tenemos dos alternativas: conformarnos o luchar. Hemos de recordar la frase de Oscar Wilde: “El progreso consiste en la realización de la utopía.”

Sabemos que los desacuerdos pueden ser muchos. Y que el desaliento y la impotencia son, a veces, descomunales. No obstante, hay que actuar. Y hay que pensar. Y que dialogar. Y compartir, comunicar, poner en común esos pequeños proyectos actualmente en marcha en muchos sitios. Y hay que amar. Y saber que muchas personas, unidas, pueden hacer grandes cosas, desde abajo. ¡Podemos!